martes, 11 de octubre de 2011

Llovía

Llovía...

El ruido ensordecedor

se enquistaba en sus tímpanos.

Llovía...

En el horizonte perdía la mirada.

Gotas de agua brotaban de sus ojos

humedecidos cual manantial desbordado.

Llovía...

Su intensidad no cesaba.

Su alma desconsolada competía,

en la áspera atmósfera gris

que se avecinaba.

Llovía...

Mustia y silenciosa se encontraba,

entre la espesa bruma de la tarde

demacrado su rostro reflejaba

un dolor profundo que el viento abanicaba.

Llovía...

Y el horizonte continuaba

como fiel testigo de la tarde

y de la silenciosa mujer

que aún lloraba...

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